Ingenios de la humanidad
Hace ya bastante tiempo que surfeando por el ciberespacio me topé con un artículo en Microsiervos que mostraba un curioso vídeo sobre unos mecanismos que quien más quien menos todos hemos visto alguna vez y no es otro que las conocidas como máquinas de Rube Goldberg, tildadas de esta forma como tributo al personaje que las popularizó hace ya unas décadas.
The I.T. Crowd (Los Informáticos)
Los más allegados a mi saben que apenas veo la televisión ya que puestos a pasarme el día sentado delante de una pantalla me declino por la del monitor de mi dispositivo físico programable antes que por la caja tonta; de ésta apenas le dedico tiempo para ver las noticias al mediodía y algún que otro capítulo de Overhaulin’, ¿Cómo lo hacen? o Cazadores de Mitos así que cuando oigo hablar de los últimos chismorreos de la prensa rosa o de lo acontecido en el último capítulo de la serie de turno no puedo sino quedarme a la escucha cual switch con el protocolo Spanning-Tree implementado.
Una llamada informativa
Me encontraba ayer blogueando como es habitual en mi hasta que sin comerlo ni beberlo acabé leyendo un post sobre el memorable ¿Quiere ser millonario? (50×15) y más concretamente sobre aquella ocasión en la que un concursante consiguió acertar todas las preguntas y llevarse el premio a casa, seguro que lo recordais.
Viendo el vídeo me ha venido a la memoria el día en que esto sucedió y como lo viví; es más, aún puedo recordar la expectación que se formó con aquel programa ya que por primera vez alguien aspiraba a llevarse los 300000 euros (50 millones de pesetas para los nostálgicos) del premio y el revuelo que se formó teniendo a media España enganchada a la caja tonta.
La gracia del asunto más que por el hecho de llevarse el premio en si reside en la forma en la que se lo lleva y es que es algo que a mi me ha dejado estupefacto pero prefiero no decir nada y dejar que vosotros mismos lo veáis, especial atención a partir del minuto 5:25.
Sin lugar a dudas, este es uno de esos momentos televisivos que acaban siendo recordados por la gente por mucho tiempo que pase y en este caso todavía más si tenemos en cuenta la forma en la que Enrique Chicote (el concursante) encara la situación ante la presión de ganar o perder, a mi la verdad que me ha hecho mucha gracia y yo que me alegro por él.